EL CUERPO: LENGUAJE DE UN NOBLE.
¿Qué es el cuerpo para ti? ¿Qué hay que hacer con el cuerpo? ¿Es un lenguaje?
El cuerpo como estructura física se ha convertido en el centro de interés de la sociedad contemporánea, en la cual abundan modas, expresiones y pensamientos capaces de transformar las diferentes realidades.
Uno de estos importantes cambios es lo que se conoce con la palabra “fitness” o traducido al castellano el ponerse en forma, una cultura que ha logrado hacer crecer el número de personas que poseen cierta preocupación por su cuerpo, claro está, en algunas ligada a la manera como se ven ante los demás.
Por cultura fitness se entiende “un conjunto de dispositivos que opera en torno a la construcción de una representación del cuerpo que conjuga, como sinónimos, salud y belleza, (…)y “vida saludable”(Goelner, 2008, p.4) En Colombia según recientes investigaciones la llegada de esta nueva cultura ha incrementado también el número de gimnasios en el país.
El cuerpo para Nietzsche es sinónimo de vida, como lo afirma la lectura de Lynch (2009) donde especifica que un cuerpo “encuentra e identifica la función yoica como un límite y, sobre ella, construye lo que llamamos “identidad”, se da a sí mismo un nombre y, con ese nombre, da un sentido al mundo” (Goelner, 2008, p.5), es una reafirmación del yo y por ende, de la vida, de la humanidad.
El cuerpo como identidad o “gestualidades conformadas y transgresoras, cuya educación íntegra es la construcción de lo humano” (Goelner, 2008, p.5) se convierte en la estructura vital de la existencia, determinando en cierto modo, la manera en la que se ha vivido dentro de una sociedad llena de restricciones.
Marcela Barajas y Tata Gnecco son dos mujeres que han socializado su amor por la cultura fitness y sin duda alguna han llevado a que decenas de personas se interesen por el concepto de sí mismas, utilizando como herramientas libros de su autoría y las redes sociales. A continuación se puede observar una de sus rutinas y publicaciones:
Desde la mira Nietzscheana el cuerpo no solo vive sino, que también es un medio por el cual, en sus palabras, se puede llegar a ser noble o esclavo. Toquemos brevemente esos conceptos. Se acuñó etimológicamente la palabra noble a “alguien que es, que tiene realidad, que es real, que es verdadero” (Nietzsche, 1974, 35). No obstante, antes de llegar a este concepto, se hizo algo reprochable, que fue relacionar bueno con utilidad, es decir, si servía o no de acuerdo a una intención
Con estos conceptos existe a sí mismo, una moral del noble y una moral del esclavo, de esta forma es como diferenciamos a los nobles, ósea, a los superhombres. El hombre noble “vive con nobleza y franqueza frente a sí mismo”, se crea sus propios valores, rompe con lo que está dicho, mientras el esclavo siente remordimiento, castiga a su cuerpo, da excusas, se comparan.
Identificando brevemente lo anterior, podemos llegar a la tesis central: Si un noble reconoce su cuerpo como vida, ¿se convertiría en esclavo por el hecho de hacerse parte de la cultura fittnes donde hay que restringirse en aspectos como la alimentación?
Un ejemplo más cercano, que puede darnos una idea del planteamiento es la forma como Nietzsche se refiere a los sacerdotes quienes con “ciertas formas de dieta (abstención de comer carne), en el ayuno, en la continencia sexual, en la huida al desierto (…). (Nietzsche, 1974 p.39) desaprovechan la vida, despilfarran la carne, se niegan.
Entonces, si el sacerdote se niega y es un esclavo por creer que su vida no depende de él, ¿una persona fittnes entraría a esta categoría? De lo que si no cabe duda es que ser noble como lo pide Nietzsche parece una tarea imposible en este mundo de probabilidades.
Al respecto, Goellner (2008) expresa:
“el deporte y la cultura fitness actúan con la exposición de cuerpos que, al exhibirse y ser exhibidos, educan a otros cuerpos. Invitan a consumir productos y servicios, ideas y representaciones (de salud, sensualidad, belleza, etc), a desfilar marcas, disputar el mercado de empleos y casamientos, fabricar imágenes heroicas, expresar emociones, superar limites, criar necesidades y también a vender el propio cuerpo como uno de los productos de una sociedad que valoriza el espectáculo, el consumo, la estética, la juventud y la productividad, siendo el cuerpo femenino el objeto primero de esta mercadización” (p.7)
Visualizado desde esta idea, el cuerpo se ve como vida pero es aún más fuerte su visualización como objeto, como algo que se utiliza para, contrariando por completo los planteamientos Nietzscheanos.
Las personas que han decidido implementar la cultura fitness en su vida tienden a ser esclavos de los pensamientos del otro, de las comparaciones con modelos que la misma sociedad ha planteado y una vida limitada en pensamientos y formas de comportamiento,como lo muestran las imágenes anteriores, en las que la comida debe ser escogida precavidamente para cumplir con los propósitos sanos. En conclusión, si fuéramos Nietzsche lo que podríamos catalogar un poco positivo es el cuidado del cuerpo, de lo que hay en la vida, el deseo de disfrutar lo que está presente sin pensar en mundo más allá. Sin embargo, negaríamos completamente ese esclavo moderno, capitalista, incapaz de crear su propia verdad, quien huye de la actuación.
Un noble no se compara, un noble crea valores, permite a su cuerpo actuar, esclaviza a los débiles, pues en ellos no hay nada honroso. El noble es un cuerpo vivo, móvil, que actúa, que hace fuerza, que se complace. El lenguaje del noble no es más que su actuar
Es válido y pertinente preguntarnos ahora: ¿Quién podría ser en estos tiempos un noble o está en ese intento?
Bibliografía:
- Frederich Nietzsche (1974), La genealogía de la moral, Alianza Editorial
- Enrique Lynch (2009) Alma mía, Revista Las nubes 15 pág., Universidad de Barcelona
Goelner, S. V. (2008). Deporte y cultura Fitness: la generización de los cuerpos contemporaneos. . Revista Digital Universitaria , 3-11.

